Tipos de restaurantes

De lujo

Este tipo de restaurante debe tener una estructura bien organizada, así como políticas internas y externas. Los materiales utilizados en la decoración de este tipo de restaurante deben ser de la máxima calidad: mesas, sillas, alfombras, cortinas, manteles, vajilla y cristalería deben estar bien seleccionados.

Del mismo modo, la comida debe ser de la máxima calidad, recién hecha, pedida a la carta y presentada en la mesa.

El costo viene determinado por el nivel de servicio y la calidad de la comida. Es fundamental tener una gama de vinos bien seleccionada y diversa.


De primera clase

Estos restaurantes, a veces conocidos como de servicio completo, se diferencian de los restaurantes de lujo en que ofrecen comida a la carta o de un menú con 5 a 7 horas de servicio distintas, así como una selección limitada de bebidas alcohólicas.

Mientras que los restaurantes de cinco tenedores son extremadamente exclusivos, los de cuatro tenedores son más frecuentes y son los que se suelen llamar "restaurantes excelentes".


De segunda clase

También se conoce como restaurante turístico, y se diferencia de los dos anteriores en que el personal y los proveedores no tienen un acceso especial, sino que utilizan las mismas instalaciones que los clientes, pero en los momentos en que no hay servicio.

La zona de servicio es más pequeña y el menú se limita a sólo seis platos: entremeses, sopas y cremas, verduras, huevos o pasta, especialidades de pescado y carne, y postres, helados o fruta.


De tercera clase

En este tipo de restaurante sólo hay que disponer de entradas resistentes; se pueden servir hasta cuatro platos sin necesidad de prodigarse.

Tanto los clientes como los empleados utilizan la misma entrada.

Esto se clasificaría como un restaurante ordinario, que carece de los adornos que se ven en establecimientos más bonitos, pero que mantiene una presentación respetable y unos costos más asequibles.


De cuarta clase

En estos restaurantes, el comedor y la cocina deben estar separados, con un menú modesto de al menos cuatro platos. La vajilla, los vasos y la mantelería deben ser sencillos, limpios y duraderos.

Los camareros no están obligados a llevar uniforme, pero deben estar correctamente aseados.

Este es el más frecuente y sencillo de descubrir de todos los establecimientos, ya que la utilidad y la accesibilidad priman sobre la elegancia y la exhibición.